Caza menor: vizcacha, mi bigotuda preferida!

Cazar vizcachas es muy divertido, sobre todo cuando hay muchas. Y encontrar un productor agropecuario que necesite controlar la superpoblación de ese roedor es un lujo.

Hay algunas especies de caza menor que tienen sabor a caza mayor, y la vizcacha es una de ellas. La caminata casi nocturna, la búsqueda sigilosa, la posibilidad de cazar con aire comprimido, que impone la obligación de apuntar detenidamente, hacen de la cacería de este animal una práctica muy estimulante. Sobre todo, si le sumamos la necesidad de elegir más detenidamente dónde se apunta, porque este bicho no es una presa “blandita”.

Esta alimaña tiene una fama bien ganada de “bicho duro” y difícil de matar. Y es una fama bien ganada, porque, aun mal herida, corre a la seguridad de la vizcachera para morir allí adentro. Incluso se escuchan varios relatos coincidentes de cazadores que fueron testigos de vizcachas heridas que fueron ayudadas por sus compañeras. “Salieron dos o tres de la vizcachera y metieron la herida adentro; por eso tenés que tirarle a la cabeza; es un bicho duro”.

Efectivamente, hay que apuntar a la cabeza, pero no hay que asustarse, porque presenta un blanco bastante accesible ya que es muy cabezona. Siempre se debe hacer todo lo posible para colocar la bala en centros vitales que la inmovilicen: la cabeza o, si no es posible, el centro del tórax.

vizcacheraEste roedor de cabeza grande y “bigotuda como alpargata gastada” vive en cuevas (las famosas vizcacheras) cavadas en la tierra y con muchas salidas. Viven en comunidades llegando a formar verdaderos laberintos de gran extensión, que los criollos llaman vizcacherales.

José Hernández
Tienen curiosas costumbres, como la de llevar palos y huesos a las bocas de las vizcacheras, como queriendo atesorar diferentes objetos. De allí, su fama de juntadoras de chucherías y, por eso, se le llama “vizcacha” a la persona que guarda cosas inservibles. ¿Se acuerda del personaje del Martín Fierro? Bien, por eso el Viejo Vizcacha se llamaba así.

Este es un animal muy cuidadoso de su seguridad y centra toda su estrategia de supervivencia en esconderse en su guarida. Aprende muy rápidamente y, cuando una vizcachera es tiroteada, se hacen muy difíciles de cazar. Es de hábitos nocturnos y cualquier ruido o movimiento provoca el salto y la corrida a la seguridad de la cueva. Es realmente muy desconfiada y el saber popular ha alimentado el mito de ser un animal cascarrabia, ladino y “jodido”. ¿Es más claro por qué el personaje del Martín Fierro se llamaba así?

Igual que el Viejo Vizcacha, es un peligro para el ganado aunque por diferentes razones. El personaje era un cuatrero, pero el roedor es una alimaña que molesta bastante a los productores. Para los agricultores es un comilón incansable y para los ganaderos produce dos males: las cuevas donde se mancan los caballos que accidentalmente meten sus patas y, además, come toda la pastura cercana a la vizcachera dejando el suelo limpio como una cancha de bochas.

En nuestro país, en 1907 fue declarada por el Ministerio de Agricultura plaga de la agricultura, y por ley nacional su control es obligatorio, lo cual llevó a que este animalito sea perseguido por los productores de forma incansable con venenos e inundando sus madrigueras, tanto que hoy se lo encuentra solo en zonas marginales. Es un muy lindo animal que debe ser protegido, aunque también controlado para que no signifique un obstáculo para la producción. Este es un equilibrio que debe lograrse para que no llegue a tener el título de “plaga” y se lo extermine. Por eso, la caza deportiva es una excelente método de control poblacional, si es bien manejada por los departamentos de Recursos Naturales de los estados provinciales.

Las técnicas de caza

Considerando que su caza es básicamente nocturna, tenemos dos formas de hacerla. O quizás tres si tomamos en cuenta que podemos cobrar una o dos con la última luz del día.

vizcacha lagostomus maximusTal como ocurre con muchas actividades al aire libre, las fases lunares tienen suma importancia en esta caza. Si la luna es nueva o sale muy tarde como en los cuartos menguantes, la mejor opción es recorrer la zona de vizcacheras intentando ubicarlas por sus llamados. Cuando estemos cerca y creamos saber dónde está, será el momento de encender una linterna y efectuar el disparo con el rifle, que ya deberá estar encarado al posible blanco.

En este punto hay dos teorías. Unos prefieren linternas o reflectores potentes, y otros optan por usarlas incluso con poca batería, para provocar una luz tenue que no las asuste. Si la linterna es muy potente se le pueden anteponer filtros (los hay rojos y azules) o improvisar uno con papel celofán.

En los casos de luna llena o en la etapa de cuarto menguante donde alumbra temprano, la única opción es apostarse a buena distancia. Efectuando los disparos a larga distancia, e intentando verlas con la luz lunar. Y la mejor opción siempre es el disparo a la cabeza: se asegura la presa y no se estropea la carne, por lo que una óptica bien regulada resulta fundamental.

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