La paloma, de símbolo de la paz a una plaga

Hace más de 50 años 
que la paloma es considerada una plaga en la Argentina.

En los últimos años, el crecimiento de las poblaciones de palomas más importantes fue detectado en las provincias de Córdoba, La Pampa, Santa Fe, Salta, Entre Ríos, Tucumán, Chaco y Formosa. La expansión de la agricultura, los sistemas de engorde a corral y la siembra directa que les brindan alimento en grandes proporciones y de manera constante todo el año, incentivan el aumento de la plaga.

La paloma generan suciedad, bacterias, corrosión y erosión de la piedra, propagación de enfermedades y la aparición de otras plagas de insectos.

Los edificios, cuando son invadidos por estas colombófilas, sufren un progresivo deterioro a causa de sus asentamientos y los daños que les causan, podrían acabar con ellos. Alguno de ellos son: suciedad, daños en la vegetación, daños en los lugares de almacenamiento de granos, contaminación de agua y alimentos, daños en edificios y mobiliario urbano, problemas de salud, obstrucción en canaletas, ruidos, riesgo de caídas.

Los excrementos de la paloma ensucia las fachadas y corroen la piedra y el metal, ya que están compuestos por sustancias químicas altamente corrosivas, con sulfatos, sulfitos, nitratos, ácido úrico y fosfórico que desgastan gravemente las superficies donde se posan.

Además, esas mansas palomas que habitan nuestras ciudades propagan y transmiten alrededor de 40 enfermedades, como la ornitosis o la salmonella y, por si fuera poco, facilitan la aparición de plagas secundarias de insectos en sus nidos.

Desde repelente líquido, anticonceptivos, venenos y trampas, hasta armas aires comprimidos, todo es válido al momento de proteger ese 30% de producción anual que pierden la gente del campo gracias a esta ave “inofensiva” todavía para muchas personas.

No hay dudas de que se debe trabajar e investigar, rápidamente, sobre cómo poder minimizar los ataque de estas aves que se están dando, y que se pueden seguir dando en este año y en los por venir.

Pero sin dudas, lo más importante es el trabajo en conjunto de todos los involucrados en producir e investigar para estudiar la plaga, la biología, la alimentación; elaborar planes de control; diseñar un protocolo de seguimiento; desarrollar la legislación correspondiente y gestionar fondos para la investigación.

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Por : ARMAS NEUMÁTICAS
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