Método casero para pavonar

Intentar que una empresa que pavona industrialmente quiera pavonar una pieza que como aficionados hemos fabricado con limas y dientes, si no contamos con la amistad del dueño, gerente o mandamás, puede ser totalmente desalentador.

Por otra parte el reglamento de armas no permite manipular armas a las empresas que no estén expresamente autorizadas, y ha habido alguna sanción a empresas que sin la debida autorización pavonaban armas. Pero un aficionado, se supone que no pavonará cañones o piezas fundamentales de una arma, se limitará a un guardamonte, un punto de mira, unas alzas, o como en este caso unas monturas para visor. Además, como en nuestro ambiente, mayormente nos movemos en el mundo del aire comprimido, y queda un poco difuso el concepto “arma”, no se hasta que punto nos afecta, supongo que una vez más dependerá de la interpretación del funcionario de turno.

PRODUCTOS EN VENTA

Para acabar una pieza de un arma actual de fabricación en serie como puede ser una carabina de aire comprimido, lo mejor es el pavonado en caliente. En el mercado, dedicado a los profesionales, existen preparados de sales que funcionan perfectamente (http://www.proquimia.com/productos/intro.htm),
que da buenos resultados y sin tener que pensar en pesar y dosificar.

Ahora bien, como mucha gente no tendrá ocasión de conseguir un producto industrial en cantidades moderadas, no es despreciable la posibilidad de prepararse uno mismo un baño de pavonado a partir de productos comprables en la droguería de la esquina. De fórmulas hay tantas como experimentadores, pero vamos a mostrar la más simple posible y que funciona.

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Antes de empezar hay que tener un mínimo de infraestructura. Los productos químicos por simples que sean, siempre pueden ser peligrosos y hay que manipularlos con todo el cuidado posible. Unos buenos guantes de goma, látex, nitrilo o parecidos, son del todo necesarios. Mono de trabajo o ropa usada, muy aconsejables. Las salpicaduras en los ojos, por ejemplo, deberíamos prevenirlas con unas gafas adecuadas, pero si continuo así, pareceremos astronautas… y tampoco es esta la intención. Por lo tanto, mucha precaución, cuidado, tino y ojo vigilante. Si podemos trabajar en exterior o en lugar ventilado, mejor que mejor.

Materiales necesarios:

  1. Hornillo de butano
  2. 2 recipientes de hierro o acero inoxidable
  3. 1 recipiente de plástico o similar
  4. Guantes de goma
  5. Alicates
  6. Alambre
  7. Termómetro (hasta 150º o más)
  8. Balanza (1 gramo de precisión es suficiente)
  9. Probeta graduada
  10. Soda Cuastica (adquirible en droguería o farmacia)
  11. Nitrato Potásico (adquirible en droguería o farmacia)
  12. Alcohol
  13. Agua

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El 95% del éxito de un pavonado depende de un perfecto desengrasado de las piezas. Bastará simplemente sumergirlas un buen rato en un recipiente con alcohol (Ej. alcohol isopropílico) y sin tocarlas con las manos desnudas (o los guantes grasosos) se pueden introducir en la solución pavonadora una vez esté hirviendo.
En el caso de piezas de armas que han pasado la mayor parte de su vida engrasadas para protegerlas de la corrosión, será necesario actuar de forma más contundente. Parece ser que es muy efectivo sumergir las piezas en una lechada de cal. Cabe decir que muchas veces pavonar, quiere decir adecentar una pieza sumamente oxidada, y previamente la habremos desoxidado. Tanto si usamos para este menester una solución al 10% de ácido oxálico en agua, como uno de los preparados comerciales que existen, la posible grasa queda eliminada y con un enjuague en alcohol suele ser suficiente.

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Fórmula

  • 15 PARTES DE AGUA
  • 15 PARTES DE SODA CAUSTICA
  • 2 PARTES DE NITRATO POTASICO

Según las piezas que pretendamos tratar y la capacidad del recipiente, prepararemos la cantidad necesaria. En el caso que nos ocupa, han sido 450 centímetros cúbicos de agua, 450 gramos de soda y 60 gramos de nitrato de potasa.

Con esta proporción se consigue un color negro bastante intenso y neutro. Con una proporción de 10-10-1 y se logra un color negro algo más amarronado que para según que piezas puede ser muy indicado. Por lo tanto, se puede variar un poco la tonalidad a base de disminuir o aumentar la cantidad de nitrato potásico.
Cuestión de pruebas. A mayor cantidad de nitrato, negro más frío (azulado), a menor cantidad, color más cálido (amarronado).

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Manos a la obra:

Medimos el agua y la vertemos en el recipiente, añadimos la soda y el nitrato previo pesaje y a continuación encendemos el fuego. Al poco rato empezará a hervir. Para ayudar a la disolución de los productos sólidos podemos remover con una varilla de hierro, inoxidable, plástico, vidrio o cualquier otro material que no sea atacado por las sales y pueda contaminar el “caldo”, pero con suavidad, pues al manipularse tiene la tendencia a hervir estrepitosamente con el consiguiente peligro de salpicaduras Si introducimos el termómetro en el líquido, comprobaremos que va subiendo hasta alcanzar, cuando está con un hervor constante y sostenido, hasta los 145º tígrados. Este alto punto de ebullición es debido a las sales que contiene, y dependiendo de la cantidad, varía la temperatura. Aprovechando esta circunstancia, podemos controlar fácilmente el punto de saturación, para trabajar en condiciones parecidas. Si porqué pavonamos varias piezas o cualquier otra circunstancia, mantenemos en ebullición mucho rato la solución, se irá evaporando el agua, la proporción producto-agua variará, la temperatura subirá y los resultados serán diferentes de los esperados. Por lo
tanto:

A MENOS AGUA (Y MAS SALES) = MAS TEMPERATURA

A MAS AGUA (Y MENOS SALES) = MENOS TEMPERATURA

Algo muy importante a tener en cuenta, es que si añadimos agua directamente,  también tiende a hervir compulsivamente y se corre el riesgo de las salpicaduras del producto que además de caliente, es cáustico.
Por lo tanto, lo recomendable, sería sacar el recipiente del fuego, dejar enfriar y luego añadir el agua. Si lo hacéis en caliente, (supongo que no tendréis paciencia para esperar), poner mucho cuidado y verter el agua muy despacio y con precaución. Por todo esto, es recomendable trabajar con un recipiente que sea grande respecto a la cantidad de líquido que necesitamos para tratar una determinada pieza, (y con bordes altos) para así tener margen de expansión.

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Si tenemos la solución hirviendo suave y constantemente, introducimos las piezas previamente desengrasadas y suspendidas de alambres de modo que no toquen fondo ni laterales y queden totalmente cubiertas por el líquido. En el caso concreto de las fotografías han sido de unos veinte minutos de espera. Para ir comprobando como va tomando color, podemos sacar las piezas y volver a sumergirlas sin mayor problema, incluso, para apreciar mejor el color, podemos enjuagar en agua en un recipiente a propósito y volver a sumergir.

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Cuando el color conseguido nos convence, introducimos las piezas en agua para hacer un primer enjuague en frío. Sacamos del fuego el recipiente del pavonado y ponemos otro con agua común, introducimos las piezas y esperamos hasta que hierva . A los pocos minutos, las sacamos de nuevo, tiramos el agua que ya contiene restos de sales, llenamos nuevamente con agua limpia, ponemos las piezas otra vez y esperamos que hierva. Al poco rato, ya podemos dar por finalizada la operación.

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Al sacar las piezas, como están a temperatura alta, casi se secan solas. Seguidamente las engrasamos con aceite mineral. Tambien se puede introducirlas enteramente en un recipiente con aceite y dejarlas hasta que se enfrían y se pueden manipular. Se retiran, se secan con un trapo y si ha habido suerte, tenemos unas piezas negras rosas.

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AUNQUE ESTE PROCESO SEA RELATIVAMENTE FÁCIL, RECORDAR QUE NO ES UN JUEGO!!!

SE MANIPULAN PRODUCTOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS Y TODA PRECAUCION ES POCA.

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Método de pavonado en frió por Jose Ernesto Paz

Fuente: Josep Ribas “QUINTÁ”

 

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